CRISIS Y PRIMER PERÍODO INTERMEDIO.
A finales del Reino Antiguo (finales de la VI Dinastía,h.2322-2191 a.C. los efectos de las tensiones sociales acumuladas empezaron a dejarse sentir y durante más de un siglo Egipto fue pasto de la anarquía y de la digregación territorial y sufrió desórdenes de varios tipos.
Este oscuro período se caracterizó por la decadencia del poder de Menfis y del faraón, un proceso que fue acelerado por la acción de varias incursiones externas que el poder central no tuvo la fuerza ni la capacidad de frenar.
Buena muestra de ese debilitamiento del aparato estatal es que, a partir de la V Dinastía, el cargo de momarca (o gobernador del nomo) se convirtió en hereditario, lo que redujo en gran medida la capacidad de influencia y control del faraón.
Pero otra de las razones que explica la crisis y la anarquia durante eset período es, sin dudas, la meteorología .Hacia el 2300 a. C. el clima hasta entonces muy húmedo, empezó a volverse más seco y árido como consecuencia de las escasas crecidas del Nilo. La escasez de agua provocó la destitución (pues se obtenían peores cosechas) lo que a su vez obligó a la población a concentrarse en la ribera del río.A esa etapa de desórdenes se la conoce como Primer Período Intermedio.
Según las fuentes tras el último faraón de la VI Dinastía, Pepi II, se sucedieron setenta faraones en setenta días, un dato seguramente exagerado pero que muestra bien a las claras el nivel de caos en el que se encontraba el reino. Los acontecimientos que se originaron bajo la dinastía VII y VIII resultan un tanto oscuros, ya que entre las dos dinastías solo gobernaron durante veinticinco años. Durante esos cinco lustros,los gobernadores provinciales, aprovechando la creciente debilidad del poder central, adquirieron el control pleno de sus distritos y, tras la aprobación de la transmisión hereditaria de los cargos, las provincias se convirtieron de facto en posesiones personales.
Los señores locales de la región de Heracleopólis impusieron progresivamente su dominio en los territorios comprendidos entre Menfis y el delta, en el norte, y hasta Asyur por el sur. También trasladaron la capital a Heracleópolis y fundaron las dinastia IX y X. Al mismo tiempo, los señores rivales de Tebas fundaron las IX Dinastía, y gobernaron la zona que se extendía entre Abidos y Elevantina, cerca de Asúan. La XI Dinastía es la que consiguió unificar de nuevo el reino y la dio lugar al Reino Medio.
A pesar de la decadencia política del período, la creación artística y cultural se desarrollo sin interrupciones. Precisamente a esta época se remontan algunas de las obras maestras de la literatura egipcia, como El campesina elocuente, los Lamentos de Ipur, o las famosísimas Enseñanzas de Merikare.
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