ALEJANDRO MAGNO, FARAÓN DE EGIPTO.
Según varios historiadores, Alejandro Magno consiguió Egipto con facilidad, y su entrada fue recibida por la población egipcia como un acto de liberación, más que como una nueva acupación. Sin duda, le ha había precedido su leyenda. Tras haber conquistado los territorios de Anatolia y Oriente Próximo , en el año 332 a.C.,Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno (356-323 a.C.) llegó a Egipto con sus tropa,y no halló resistencia. El sátrapa Maseces salió a su encuentro para entregarle el poder y el tesoro de sus arcas,y se retiró. En Menfis, Alejandro Magno fue agasajado con la corona de los dos reinos y nombrado faraón, pues había liberado a los egipcios del yugo persa.
Tan solo un año más tarde (331 a.C)Alejandro ya había puesto las bases de la ciudad de Alejandría no solo debía convertirse en el puerto de partida de una nueva ruta comercial, sino que también había de ser el modelo de ciudad griega en Egipto, el corazón del helenismo en el país Según el historiador Plutarco, Alejandro Magno fundó la ciudad gracias a un sueño en el que se le apareció un anciano de cabellos canos, que le recitaba este pasaje de la Odisea. "Hay a continuación una isla en el mar turbulento,delante de Egipto, que llaman Faros".
Asi fue como, frente a la isla de Faros se levantó la ciudad que debía sustituir a Naucratis como cabeza de puente griega en el delta del Nilo.Arriano, historiador griego del siglo I d.C.narra que el comandante macedonio trazó en el suelo la planta de la ciudad sirviéndose de grano, a falta de cosa mejor. El episodio se interpretó como un presagio de un futuro de prosperidad, y se relacionó con el papel desempeñado por la ciudad en la exportación del grano egipcio hacia el Mediterráneo. El proyecto de levantar la ciudad recayó sobre el arquitecto Dinócrates.
Alejandro Magno se dirigió entonces al oasis de Siwa, en el desierto de Libia, para consultar el célebre oráculo del dios Amón sobre su futuro. Se desconoce que preguntó concretamente, pero el gran conquistador salió feliz de su visita. Pronto se extendió el rumor de que el oráculo le había revelado que él no era hijo del rey macedonio Filipo, sino que su padre era el gran dios Amón, al que los griegos era el que los griegos identificaban con Zeus. Lo creyera o no, lo cierto es que el comandante se cuidó de dedicarle muchos sacrificios y de mostrar una veneración especial hacia este dios.
Alejandro Magno permaneció unas semanas más en Menfis, organizando la administración de Egipto, y después partió para emprender su campaña contra el Imperio persa. A la muerte del rey macedonio, en el año 323 a.C, su imperio se dividió entre sus generales, de modo que Egipto pasó a manos de Ptolomeo.
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