LAS DINASTIAS LIBIAS.
El proceso de decaimiento que se había iniciado con la XX Dinastía se acentuó en los casi cuatrocientos años que duró el conocido como Tercer Período Intermedio. El origen de este período de inestabilidad lo encontramos en la época de Ramses XI, el último rey de la XX Dinastía y por tanto, del Reino Nuevo. Las malas cosechas habían provocado hambrunas y el descontento de la población,y habían minado la autoridad del faraón y sus funcionarios.En este contexto, el ejército cobró un peso inesperado, y de entre sus tropas empezaron a destacar los mercenarios libios, cuyos jefes tribales fueron construyendo fortaleza y ocupando cada vez más espacios en las instituciones, tanto físicos como simbólico, hasta que al final se hicieron con el poder.
Herihor oficial del ejército de origen libio, quien había sido nombrado sumo sacerdote de Amón en tiempos de Ramsés XI, constituyó alrededor de 1088 a. C. un gobierno sobre Tebas y el Alto Egipto, y puso las bases para una nueva dinastía real y sacerdotal. "Renacimiento egipcio", Uno de sus hijos, Esmendes, se convirtió en rey del Bajo Egipto en el 1069 a. C, y fundó la XXI Dinastía . El reino quedaba, por tanto, dividido en dos centros de poder, aunque en realidad estaban regidos por una misma familia, Esmendes gobernaba desde la ciudad de Tanis, y su padre desde la región de Tebas.
Tras haber expulsado a los descendientes de Herihor,Sheshongq,otro faraón libio, fundó la XXII Dinastia (945-717 a.C) y consiguió la reunificación de Egipto,. Asimismo trasladó la capital a Babasis, la ciudad de un orígenes, en el delta, donde hizo construir grandes templos. Sus primeras medidas estuvieron destinadas a recuperar la autoridad real y a reorganizar el estado sobre bases militares. También recuperó la política expansionista e intervino en la política asiática. Tras la división del reino de Israel y Judea, dirigió sus tropas hacia Palestina (925 a.C) ,donde saqueó Jerusalén y se apoderó del tesoro del rey Salomón, un acontecimiento que aparece descrito en la Biblia. Sheshonq I dejó testimonio de esta campaña en los relieve que pueden verse en los muros del templo de Amón en Tebas, en Karnak.
Entre los sucesores de Sheshonq cuatro llevaron su mismo nombre,pero fueron ya soberanos con escaso poder, cuya labor se vio obstaculizada tanto por los enfrentamientos con los sacerdotes de Amón, como por la presencia de otros centros de poder cercankos, como la aparición,en el año 818 a.C. de una dinastía rival, la XXIII,también de origen libio, que reclamaba su dominio sobre Menfis. Las luchas intestinas dejaron el terreno abandonado para la llegada de las dinastías nubias.
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